OUM KALTHOUM

OUM KALTHOUM  كلثوم  أم (por Samya Helmy)

(transcrito también como Oum Kalsoum, Om Kalsoum, Om Kolthoum, Om Kolthum, Um Kalzum, Um Kulthum, etc)

 

Si eres bailarina seguramente has oído alguna vez este nombre, quizá alguna de tus músicas preferidas para bailar son de Oum Kalthoum y no lo sabes… quién era esta mujer?

Oum Kalthoum es la cantante más conocida y reverenciada en el Mundo Árabe;  apodada la “Señora de la Canción Árabe (العربي الغناء  سيدة  Sayyidat al-Gina’ al-Arabi) y el “Astro de Oriente” (الشرق كوكب Kawkab as-Sharq) fue un auténtico fenómeno social en los años  50 y 60 y sus álbumes figuran entre los más vendidos en el mundo (unos 200 millones de ejemplares en total), en su mayoría en los países árabes. Nos ayudará a comprender el sentimiento que despierta en sus admiradores una sentencia muy en boga en los años 60: “Aparte de Allah, la única cosa en la que todos los árabes están de acuerdo es Oum Kalthoum”.

Nació en una aldea del sur de Egipto, Tamay az-Zahayra, en el seno de una familia muy religiosa, ya que su padre era el Imam (*) de la aldea. La fecha exacta de su nacimiento es desconocida, si bien fue seguramente alrededor del  4 de mayo de 1904. Su verdadero nombre era Fátima Ibrahim Al Baltagi (en árabe البلتاجي إبراهيم فاطمة ) Su padre la apodó Oum Kalthoum porque era el nombre de una de las hijas del profeta Muhammad. El Kolthoum es la seda de la bandera que flamea en el mástil.

Su familia se dedicaba a actuar en bodas y fiestas similares. Su padre enseñaba a cantar a su hijo mayor, y oyendo estas lecciones fue como la pequeña Fátima aprendió a cantar. Cuando el padre escuchó cantar a su hija y se dio cuenta de que tenía muy buena voz, le permitió asistir también a las lecciones. A la edad de 10 o 12 años, un día que su hermano  se puso enfermo y tenía que cantar, ella le sustituyó vestida como un chico, ya que en aquellos tiempos era impensable que una mujer cantara en público. A partir de entonces siguió actuando habitualmente junto a su familia, y aunque con el tiempo se descubrió lo del disfraz, ya tenía tanta fama que poco importó.

*Imam: el que dirige la oración en la mezquita

Ella era gran admiradora del cantante Abu Al-Ila Muhammad, había aprendido de memoria todas sus canciones escuchando sus discos en el único el único lugar  del pueblo donde había un gramófono , la casa del Sheik el Balad, algo muy poco habitual en esa época en una aldea egipcia. Otro Sheik, que conocía el talento de Oum Kalthoum, habló con Abu Al-Ila Muhammad y consiguió que visitara la aldea y la oyese cantar. Así fue como éste la propuso ir a El Cairo. Ella tenía solo 16 años, y esperó bastante tiempo para aceptar la invitación.

Siguió dando conciertos en los pueblos y en pequeños teatros y a los 23 años, bajo el amparo del cantante Abu Al-Ila Muhammad  y del intérprete de laúd Zakariya Ahmad, fue a El Cairo. Tomó lecciones de canto, música, dicción, poesía, literatura, etc… mejorando mucho su técnica. Su registro vocal era muy amplio, abarcando desde el bajo hasta el soprano, y su voz tan potente que tenía que cantar lejos del micrófono. Al principio su repertorio, principalmente religioso, parecía pasado de moda y poco culto, pero poco a poco fue incorporando canciones de amor modernas que se ganaron rápidamente el favor del público. Tomó el control de su carrera, del equipo que la rodeaba y los lugares donde actuar. Siguió innovando en su estilo, encargando a los mejores poetas y compositores canciones de sabor popular que la hicieron cada vez más querida y respetada. Incluso algunos compositores, que también eran músicos, solo actuaban para tocar en la orquesta de Oum Kalthoum.

 

 

Una de las personas más importantes en su carrera fue el poeta Ahmed Rami, que le compuso 137 canciones. Se dice que estaba enamorado de ella, quien siempre lo rechazó para que siguiera escribiéndole los poemas de amor que inspiraban sus canciones. Otra persona muy influyente fue Muhammad al-Qasabgi, un virtuoso del laúd que introdujo a Oum Kalthoum en el Palacio del Teatro Árabe, donde tendría sus primeros grandes éxitos. En 1932 era ya famosa y emprendió una gran gira por ciudades árabes, visitando Damasco, Bagdad, Beirut, y Trípoli. En esa época, uno de sus grandes admiradores fue el Rey Faruk, siempre muy relacionado con el mundo de la farándula, y al que se le atribuyen relaciones con varias bailarinas famosas.

En los años 40 Oum Kalthoum  mantuvo una cierta rivalidad con la cantante Asmahan, también actriz. Ambas eran igual de famosas pero totalmente opuestas: la bella Asmahan era una aristócrata de origen Sirio (hermana de Farid Al-Atrache) de religión drusa, de vida disipada y cercana a los círculos palaciegos. Oum Kalthoum, por el contrario, era egipcia por los cuatro costados, de origen humilde, musulmana y virtuosa, que ponía voz a un amor profundo y desgarrado. Además, era simpatizante de Nasser y de los Oficiales Libres. La rivalidad terminó con la muerte de Asmahan en extrañas circunstancias al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Su fama también le permitió, en 1948, conocer a Gamal Abdel Nasser, el oficial conspirador y futuro presidente de Egipto. Ambos se profesarían en lo sucesivo mutua admiración. Durante muchos años, la voz del Astro de Oriente acompañó a los árabes en la gran ilusión colectiva del renacimiento del Mundo Árabe tras la etapa colonial: el auge del panarabismo, la revolución egipcia, la nacionalización del canal de Suez, la unidad árabe, las reformas sociales, la lucha contra Israel. Algunas de sus canciones de estilo operístico expresan ese sentimiento nacionalista.

En 1953, Oum Kalthoum se casó con un hombre al que ella respetaba y admiraba, su médico Hasan al-Hafnawi.  Tenía problemas crónicos de inflamación en los ojos, agravados por las luces del escenario, ese es el motivo de muchas veces actuara con unas gafas oscuras.

En los años 60 empieza la época dorada de Oum Kalthoum. Gracias a la intervención de Nasser empieza su colaboración con el compositor Mohamed Abdel Wahab, que anteriormente había sido su rival. La primera canción que compuso para ella, “Enta Omri” (tú eres mi vida) fue uno de sus mayores éxitos.  Abdel Wahab introdujo en la orquesta instrumentos modernos, como el acordeón o la guitarra eléctrica y ritmos occidentales como el vals y la rumba. Su popularidad fue en aumento. Los comentaristas occidentales suelen recordar un apoteósico concierto en 1967 en el Olympia de París, ante centenares de emigrantes árabes llegados de toda Europa. Paralelamente a su carrera de cantante impulsó su carrera como actriz, pero la abandonó rápidamente, por preferir el contacto personal y emocional con  los espectadores.

Oum Kalthoum presentaba una nueva canción el primer jueves de cada mes, que se transmitía por la emisora de radio Sawt Al-Qahira (La Voz de El Cairo) y también por TV. Entonces se paralizaba el país, se vaciaban las calles de El Cairo,  todo el mundo estaba en el teatro, en casa o en un bar donde se trasmitiera su actuación en la radio. Sus conciertos estaban siempre llenos y la gente asistía a ellos arreglada como para ir a la opera, el público sentía gran respeto por ella. Su figura era familiar: grande, con un imponente peinado y un vestido bordado hasta los pies, sobrio y recatado como corresponde a una hija de Imam, acompañada por su orquesta. Oum Kalthoum, ponía toda la expresión en su voz, no en los gestos, cantaba de pie y seria, apretando un pañuelo de seda en su mano izquierda, que las malas lenguas decían que contenía alguna droga. El concierto consistía en una sola canción, que podía durar más de una hora, ya que las partes que más gustaban al público se repetían varias veces en varios tonos. Así ella conseguía que el público sintiera el TARAB, algo así como el “éxtasis”. En una entrevista le preguntaron cuando pensaba retirarse, ella respondió que el día que viese un asiento vacío en su concierto.

A finales de los años 1960 le fue diagnosticado un caso grave de nefritis. En 1972, tras dar su último concierto en el Palacio del Nilo, los exámenes médicos indicaron que su enfermedad era incurable. Se trasladó a los Estados Unidos, donde se benefició durante algún tiempo de la avanzada tecnología médica. En 1975 regresó a su país, tuvo una grave crisis y fue hospitalizada. Egipto entero estuvo pendiente de su evolución, y en su aldea natal la población entera recitó El Corán durante todo el día. Oum Kalthoum murió en El Cairo el 3 de febrero. Su muerte provocó expresiones de histeria colectiva. Fue enterrada con honores de jefe de Estado en la célebre Ciudad de los Muertos.  Su funeral fue el segundo más multitudinario en Egipto después del de Nasser, asistieron más de 3 millones de personas, y el féretro, que todos querían tocar, tardó tres horas, pasando en volandas de mano en mano, para cubrir los escasos metros que separaban la mezquita de la tumba.

Actualmente la TV egipcia sigue reponiendo sus conciertos en TV el primer jueves de cada mes. Oum Kalthoum  es recordada en Egipto y Medio Oriente como una de las «Grandes»» del canto árabe junto con Muhammad Abdel Wahab, Abdel Halim Hafez y Farid al-Atrash, y sus discos siguen vendiéndose alrededor de un millón por año.

Hay un museo dedicado a Oum Kalthoum  en la isla de Al-Roda (El Cairo, Egipto).

OUM KALTHOUM Y LA DANZA

Las bailarinas no estaban bien consideradas en Egipto y por lo tanto en esa época a nadie se le hubiese ocurrido bailar un tema que Oum Kalthoum cantara, se hubiera considerado una falta de respeto, porque no era compatible lo que ella hacía con el baile. La primera bailarina que incorporó la música de Oum Kalthoum a su repertorio fue Sohair Zaky, que decidió bailar Enta Omri. Oum Kalthoum permitió que ella bailara sus canciones, después de hablar con el compositor, que ya la había visto bailar y le dijo que Sohair realmente bailaba con el debido respeto y transmitía el sentimiento de la canción.

Los temas más conocidos y más utilizados por las bailarinas son las canciones de amor: Enta omri, Baaid annek, Alf leila w leila, Fakkarouni, Leylet hob, Ana fintizarak, Daret Al-Ayyam, etc….

Las canciones son muy largas y tienen diferentes partes, algunas  solo instrumentales y otras cantadas, y son tan diferentes entre sí, que si no conoces la música puedes pensar que son dos o tres canciones diferentes, cuando en realidad es la misma. Las bailarinas suelen adaptar para la danza las partes instrumentales, acortándolas y añadiendo más percusión.

Es un reto bailar estas obras maestras de la música clásica egipcia para una bailarina actual, ya que se necesita un sentido muy refinado para escuchar, sentir y transmitir con la danza los sentimientos profundos de amor, desesperación, nostalgia,… y conseguir que el público sienta el TARAB.

FILMOGRAFIA:
Wydad (1935-1936)
Nachid El Amal (1937)
Dananir (1940-1941)
Aïda  (1942-1943)

Sallama (1945)
Fátima (1948)

DISCOGRAFIA:

Amal Hayati – Sono Cairo
Enta Omri – Sono Cairo
Fat el Mead – Sono Cairo
Hagartek – EMI
Retrospective – Artistes Arabes Associés
The Classics – CD, EMI Arabia, 2001
La Diva – CD, EMI arabia, 1998
La Diva II – CD, EMI Arabia, 1998
La Diva III – CD, EMI Arabia, 1998
La Diva IV – CD, EMI Arabia, 1998
La Diva V – CD, EMI Arabia, 1998
Oum Kalthoum. Diva of Arab Music – 2 CD, Recording Arts, 2002

http://www.youtube.com/watch?v=-Bx6wWBVgZE&feature=related

ENTA OMRI  http://www.youtube.com/watch?v=NC-m1XhA-KM&feature=related

BAAED ANNEK http://www.youtube.com/watch?v=Kl0g6dXIsqQ

DARET AL- AYYAM http://www.youtube.com/watch?v=_chxU5bzpoM&feature=related

LESSA FAKER  http://www.youtube.com/watch?v=8HNHKXCuKCQ&feature=related

AL ATLAL  http://www.youtube.com/watch?v=Go-3AN-m2gI

AMAL HAYATI  http://www.youtube.com/watch?v=OvxNs4GyeUg&feature=related